El uso cada vez mayor de la biomasa para calentar los hogares Españoles es ya una realidad.

Las posibilidades son muy variadas en cuanto a producto; desde pellet de pino, cáscara de almendra o piñón, el fabuloso hueso de aceituna valorizado de alto poder calorífico, o las diferentes formas de la astilla.

“En las últimas décadas gracias a la automatización y la excepcional mejora tecnológica de los equipos de combustión se ha propiciado un exponencial desarrollo de la bioenergía” indicaba el Responsable del Observatorio Nacional de Calderas de Biomasa de la Asociación Española de Valorización Energética de la Biomasa (AVEBIOM) Juan Jesús Ramos en un artículo publicado recientemente por el diario el País.

Ahorro para consumidor

El uso de la biomasa en las viviendas españolas permite ahorrar mucho dinero a sus consumidores, hasta un 45% en la factura con respecto al uso de combustibles fósiles y lo mejor de todo, la eliminación total de emisiones de CO2.

Además puntualizaba Ramos que aunque no podemos suministrar el 100% de la energía con biomasa, sí que podemos mejorar nuestra independencia energética equilibrando el mix energético español.

Los datos son claros, desde 2010 el consumo de pellet en España se ha multiplicado por cuatro alcanzando la cifra récord de las 380.000 toneladas en 2013.

España tiene una producción actual de 350.000 Toneladas aunque su capacidad real alcanza casi 950.000 por lo que la capacidad está garantizada.

Las estufas de pellets

Las estufas de pellet están ganando popularidad, en España y según indicaba Roberto De Antonio, ingeniero agrónomo y socio fundador de la firma Factorverde, podrían venderse casi un millón de estufas como ha sucedido en Italia.

Estos populares equipos en los cuales se cuida cada vez más la estética y el diseño, se están mostrando como uno de los sistemas de calefacción más eficientes y económicos.

Suelen ser una solución para calentar estancias de forma individual pero por su alto rendimiento, mayores al 90% en casi todos los equipos, suelen incluso ser suficientes para apoyar la calefacción tradicional de gasoil o gas e incluso en muchos casos llegar a sustituirla.

Calefacción centralizada

En edificios de viviendas con calefacción centralizada y las unifamiliares también se decantan cada vez más por la bioenergía, ya que los importantes ahorros hacen que se recupere la inversión en un plazo que oscila entre 5 y 8 años.

En aquellos casos en los que el coste de la inversión es alto, como en comunidades de vecinos, suelen intervenir las llamadas Empresas de Servicios energéticos (ESES) que asumen la inversión inicial y las cuales gestionan el pago de los servicios en base a la obtención de ahorros de la energía suministrada por biomasa.

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